sábado, 2 de enero de 2010

En el sur del mundo

En el sur del mundo las flores crecen en ramos que cuelgan boca abajo. Las espuelas se clavan en el alma bajo el son de una cueca y así, danzando coqueta, el cielo se llena de ráfagas blancas bajo la luz de los pañuelos.
En el sur del mundo las nubes se funden en el suelo y el sol tímido abrasa los cuerpos parados, "al palo", como si de un vulgar chiporro se tratase. La fina lluvia va bañando suavemente las caras, pinzando los quehaceres del tiempo, que está tumbado boca arriba.
En el sur del mundo el viento limpia las patrañas de una vida pasada, mientras peina a su antojo los sueños del porvenir.
En el sur del mundo la aceituna, negra como la esperanza de un mundo sin sueños, siempre queda al final de una empanada con suave aroma a cilantro y calafate, justo antes del duro pico que deja a la muerte bañada en un carmenere embustero, que endulza a su vez un último trago que te dedico a ti.
En el sur del mundo las palabras no tienen respuesta, mientras quiero pensar que todo ha sido mentira.
En el sur del mundo el silencio se hace pesado, mientras culmina el entusiasmo de las nuevas ideas preñadas de aroma radical.
En el sur del mundo el humo se confunde entre trastos de otro siglo que parecen haber salido directamente del jazz que suena por un envolvente altavoz.

1 comentario:

  1. Ñiñoooo explícanos cosillas de Bolívia , seguro que encuentras escritores desconocidos para nosotros que valen la pena!
    fotos fotos fotos jejeje

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